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Estacionamientos subterráneos amenazan con matar el comercio del centro de Reñaca

Lunes 30 de enero '17 17:30
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Por Juan Manuel Ugalde Ramos
juanmanuel@aninchile.com
Vecinos y locatarios denuncian falencias en autorización ambiental y anticipan acciones para revertir autorización municipal concedida a la empresa representada por Alejandro Moggia Munchmeyer, donde se consideren prospecciones arqueológicas y el riesgo de inundación.

Con el antecedente y el temor fundado de lo ocurrido en Plaza Sucre y el comercio de Avenida Valparaíso, los locatarios del sector de La Isla en Reñaca, indicaron que el proyecto licitado por la Municipalidad de Viña del Mar, que contempla la construcción de 298 estacionamientos subterráneos marcará su fin, esto al dar cuenta de una serie de falencias en el diseño que ocasionaría una demora indefinida con el consiguiente cierre del comercio de superficie del tradicional sector balneario.

"Son tantas las incongruencias, falencias, omisiones en el proyecto, que sin duda será nuestro fin", indican a ANIN.CL, junto con señalar el elevado costo de arriendo y mantencion de sus locales, por lo que sólo un par de meses de inactividad significaría la quiebra inmediata.

NO SE CONSIDERÓ A LA CIUDADANÍA

La sorpresa surgió al imponerse del los detalles del proyecto denominado "Boulevard y Estacionamientos Subterráneos de Reñaca", impulsado por la empresa constituida para este sólo efecto y  representada por Alejandro Moggia Munchmeyer, con patrocinio de la Municipalidad de Viña del Mar , ya que en su tramitación no se consideró a la ciudadanía, al ser tramitada por la vía de la Declaración de Impacto Ambiental y no por un Estuio de Impacto Ambiental, que considera participación de la comunidad y de los distintos Servicios de Gobierno.

Según el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) Región de Valparaíso (ver ficha), el proyecto consiste en la construcción y explotación de un edificio de Estacionamientos Subterráneos en la ciudad de Viña del Mar, específicamente en el sector denominado “La Isla de Reñaca”, en el subsuelo de las franjas comprendidas por las calles Las Brisas, Las Gaviotas, Avenida Central entre las calles Las Brisas y Segunda (incluyendo plazoleta bien nacional de uso público), y calle Ignacio Carrera Pinto entre Avenida Borgoño y Las Olas.

En la parte superior, el proyecto contempla la ejecución de un Boulevard o Paseo Peatonal (con acceso vehicular en una pista con velocidad restringida), en la superficie del estacionamiento subterráneo y la remodelación de calles y veredas del resto de la zona en que no se interviene el subsuelo y que conforman el sector la “Isla de Reñaca”.

Contempla 298 estacionamientos (incluida la dotación correspondiente a 4 estacionamientos para discapacitados), rampas de ingreso y salida por Avenida Central, 2 ingresos y salidas peatonales en borde costero, 1 ascensor, oficinas administrativas, caja, 4 locales comerciales, bodegas, gran acceso peatonal a Plazoleta de nivel 1 donde se ubican dos pérgolas destinadas a heladería y cafetería. La superficie total construida en la planta subsuelo es de 8.479,76 m2.

El proyecto ingresó a evaluación al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (S.E.I.A.) mediante la presentación de una Declaración de Impacto Ambiental (D.I.A.), se denomina “Boulevard y Estacionamientos Subterráneos Reñaca” cuyo titular es la sociedad “Estacionamientos Subterráneos Reñaca Limitada”.

AUSENCIA DE PROSPECCIONES ARQUEOLÓGICAS

Sin embargo existen hechos decidores que a juicio de los detractores son omisiones que cambiarían el tenor de la autorización. En ese contexto se considera la ausencia de "prospecciones arqueológicas", en circinstancias de que existirían informes fundados sobre la presencia de vestigios, incluso de carácter humanos en el subsuelo del sector La Isla.

"Se conoce del hallazgo de restos momificados en el sector del Colegio Mackay por lo  que claramente esta situación se puede presentar en todo el lugar", señalan.

Consultado Salvador Donghi, biólogo, consultor ambiental y miembro de la Fundación Defendamos la Ciudad, indicó que "una Declaración de Impacto Ambiental, corresponde a una declaración jurada por parte del titular donde él declara que su proyecto no genera los impactos ambientales identificados en el artículo 11 de la ley 19.300 y por lo tanto no se comprometen medidas de mitigación y/o compensación. Además, esta alternativa considera una participación ciudadana restringida a la generación de cargas ambientales, las cuales rara vez se producen en proyectos ingresados al SEIA a través de una DIA.  Obviamente, la alternativa de presentar una DIA y no un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) se traduce en beneficios para el titular el proyecto en términos económicos y de tiempo de evaluación de este".

Añade que "generalmente, los titulares optan por ingresar este tipo de proyectos a evaluación ambiental a través de una D.I.A., en buen chileno, por si acaso, por si pasa, porque muchas veces el titular del proyecto no es el que los va a ejecutar y simplemente hacen un negocio de pasada, es decir, transan en el mercado la resolución de calificación ambiental favorable (RCA) para hacer un “pingüe” negocio, sufriendo los vecinos los impactos del proyecto.  Lamentablemente esta situación es cada vez más frecuente y los vecinos tienen que lidiar con proyectos mal evaluados".

DAÑOS IRREPARABLES

La experiencia indica que los proyectos mal evaluados, ocasionan daños irreparables, y que este caso -según los locatarios de Reñaca- podría marcar su fin; pues en la fase de construcción se encuentran con problemas insalvables, otros que lo encarecen substancialmente, como el hallazgo de restos arqueológicos, o bien, se judicializan eternamente, que finalmente quedan a medio hacer. Por ejemplo, es sabido que aspectos de deslindes entre propiedades privadas, así como entre éstas y las vías públicas ha sido un dolor de cabeza en el sector. " Se imaginan los efectos que se generará para el sector turístico un litigio de deslinde durante la ejecución de la obra", apuntan.

"De ahí que resulta importante que proyectos que causan impactos permanentes y patrocinados por la autoridad comunal no sean hechos de espaldas a la ciudadanía y es de suma importancia que se actúe oportunamente para remediar estas situaciones para evitar lo que se denomina hechos consumados", apunta Donghi.

PELIGRO DE INUNDACIÓN

A lo anterior se suma otr antecedente, y que da cuenta que la medición de calicalata y napas subterráneas, "convenientemente", según los denunciantes se efectuó en el mes de septiembre, donde estableció que los cursos de agua tenían un profundidad superior a los 4 metros, coincidente con el proyecto.

"Sin embargo -siguen-, todos sabemos que las napas tienen una profundidad mucho menor, e incluso si son 4 metros el riesgo de inundación es real".

Además apuntan que en el proyecto se establecería que Reñaca es un balneario estacional, desconociendo su población habitual y que además concentra actividad turística todo el año.

Por ello solicitaran, nuevas mediciones y una serie de solicitudes en busca de someter el proyecto a un Estudio de Impacto Ambiental, que considere todas las externalidades y mitigaciones.

A ello se agrega que los vecinos señalan que un número mayor de estacionamientos que los ofrecidos por el proyecto, se obtienen sobre superficie y en forma permanente sin necesidad de impactos al comercio y al turismo del sector.