Nota

¿Quién paga los “condoros” del vocero de EPV?: El funcionario Osvaldo Urrutia

Sábado 23 de diciembre '17 02:45
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Por Jorge Bustos B.
Consejero de la Sociedad Civil Comuna de Valparaíso

El Fiscal Nacional ha declarado que cuando se hacen cosas que no se apegan a las leyes, éstas constituyen delitos y que, por lo tanto, quienes los cometen son delincuentes; por otra parte el Contralor General ha calificado como una forma de corrupción cuando los funcionarios públicos hacen mal su trabajo. 

Un ejemplo de esto es la información que la prensa dio a conocer el pasado miércoles 20 de diciembre relacionado con un acuerdo entre la Municipalidad de Viña del Mar y una empresa llamada Besalco la cual construyó los estacionamientos bajo Plaza Sucre. Según el área jurídica dicho acuerdo “ahorrará una suma indeterminada de dinero, por un fallo condenatorio”. ¿Fallo condenatorio? , ¿Por qué?

Lo que la prensa informó es que la empresa Besalco se adjudicó la construcción de los estacionamientos en licitación pública, sin embargo no explica por qué demandó al Municipio de Viña del Mar, ni quiénes participaron en esa licitación municipal.

En ese contexto y recogiendo las declaraciones del Fiscal Nacional y del Contralor General ,quien debiese pagar esas millonadas de privilegios que hoy la alcaldesa entrega a la empresa, que incluyen extensión en los plazos iniciales de la concesión y otros “beneficiosos amarres, no es el Municipio como entidad jurídica, sino los funcionarios que siendo “públicos” hicieron mal su trabajo.

Uno de esos funcionarios públicos es Osvaldo Urrutia, hoy diputado reelecto, quien, dicho sea de paso, nunca ha sido querido por sus camaradas de partido; ni tampoco por sus afines. De hecho el ex concejal y ahora diputado electo Andrés Celis, se quejó en esta elección porque, a su juicio, Urrutia parecía “dueño de la municipalidad viñamarina”.

Aunque a la luz de los últimas modificaciones del contrato, este hijo mimado de la “Tía Coti”, no ha sido un “aporte” a la gestión del municipio sino por el contrario, ha contribuido en ampliar abusivamente los beneficios de Besalco, condenando a la Municipalidad a plazos y alcances que la dejan en un “callejón sin salida” y cuyas consecuencias las deberán pagar los ciudadanos, los mismos que lo apoyaron en las urnas.

Pero ¿Qué tiene que ver el hijo mimado de la Municipalidad con la ampliación de beneficios que otorgara a Besalco? La respuesta se relaciona con los 10 años en los cuales Urrutia trabajó en la Secretaria Comunal de Planificación de Viña del Mar (Secpla) , período en el cual fue pieza clave no solo de la licitación de los estacionamientos, sino también de la construcción del Estadio Sausalito; pero ¿Cuál es la madre del cordero? El punto relevante es que el mentado funcionario público habría sido parte responsable de algunos compromisos que asumió el municipio incluidos en la propuesta original que no se cumplieron y que dieron origen al juicio entre la empresa y el municipio. Uno de estos incumplimientos tiene que ver con que Urrutia habría ofrecido al licitante parte de terrenos de Merval, los que posteriormente no fueron cedidos.

NEGLIGENCIA REITERADA

El nivel de “condoros”, obviamente involuntarios, del diputado podría ampliarse, pues tiene a su haber otra demanda de la misma empresa por el Estadio Sausalito, proceso por el cual ha tenido que declarar. Eventualmente esto podría significar al municipio viñamarino otra merma importante en sus arcas, pues se estima que estaría siendo condenado a pagar varios miles de millones por negligencia reiterada.

Para nutrir el currículum del diputado Urrutia es importante recordar que se ha dado a conocer en Valparaíso por ser el vocero de la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV), en este gobierno; cosa curiosa siendo UDI. Ha sido férreo defensor de OHL y de la construcción del Mall de Barón. También ha tomado renombre su figura por ser declarado persona non grata por los trabajadores portuarios asociados a Cotraporchi. En resumen, su nutrida trayectoria deja en evidencia que su gestión está claramente focalizada en lograr beneficios para las empresas y no servir al bien común.

Como recomendación final y retomando las declaraciones del Fiscal Nacional y del Contralor General, yo le sugeriría al funcionario público Urrutia, que asuma la responsabilidad de su mala y negligente gestión, la que no solo le costará al Municipio de Viña una millonada, sino que lo que es aún peor, impactará en los bolsillos de todos los ciudadanos que Urrutia dice defender.