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Pedofilia: La renuncia masiva de los obispos, crisis de la Iglesia Católica y la vergüenza mundial

Martes 22 de mayo '18 02:45
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Ante el jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio el papa Francisco después de haberse reunido con él durante tres días en el Vaticano,  a través de un documento de 10 páginas se acusó a toda la iglesia católica chilena de cometer graves errores y omisiones en la gestión de los casos de abusos sexuales, sobre todo en relación al caso de Juan Barros, acusado de encubrir al sacerdote pedófilo Fernando Karadima.

Toda la Conferencia Episcopal chilena presenta la renuncia en su totalidad  por escándalos horripilantes de abusos sexuales y su encubrimiento. Esta renuncia no tiene precedente hasta la fecha de la  historia de abusos en la Iglesia católica en el mundo.

La Iglesia siempre se derrumba, sacrifican unos cuantos  y se vuelve a levantar, total  dentro de sus valores esta el olvido y el perdón, nadie los ha acusado de tener una asociación ilícita para cometer actos ilícitos sexuales, coludidos, escondieron información a sus seguidores los feligreses, a la ciudadanía y a sus autoridades eclesiásticas.

José Andrés Murillo, quien semanas atrás conversó sobre este escándalo mundial con el papa en el Vaticano, dijo que los obispos son todos “unos delincuentes”.

Murillo Sostuvo que la iglesia no supo proteger a los más débiles, los expusieron a abusos e impidieron hacer justicia en Chile.

Juan Carlos Cruz, uno de los denunciantes dijo que esta  renuncia masiva “cambiara las cosas para siempre”.

SACERDOTES PONEN EN CRISIS LA MORAL DE LA IGLESIA

Una reunión con el papa y los 34 obispos todos activos anuncian la firma del documento y  su dimisión, queda su destino en manos del papa Francisco, el podría aceptar sus  renuncias, rechazarlas o demorar su decisión, los ojos del mundo están sobre estos actos corruptos y delictuales de la iglesia.

Primera vez que la conferencia episcopal en pleno presenta su renuncia por un escándalo, presionados por la moral, la ética y la transparencia. El daño causado no solo en la Iglesia Católica Mundial y a la Iglesia en Chile es horrible.

Toda la jerarquía eclesiástica chilena acusada de destruir evidencias de delitos sexuales, de presionar a los abogados de la Iglesia para reducir las acusaciones y de “grave negligencia” en la protección de los menores ante los sacerdotes pedófilos. No basta que aparten de la iglesia a algunos y otros renuncien.

El daño causado por las violaciones, la inmundicia y la gravedad no tiene precio, no sirve el olvido y el perdón, parece contumacia, esa pobre mentalidad; total nos perdonan a todos, es más grave.

COLECTIVAMENTE RESPONSABLES

Un terremoto demoledor y lapidario, fue el documento de solo 10 páginas entregado a los obispos chilenos, durante la cumbre, el papa Francisco acuso a los obispos que eran  colectivamente responsables de los “graves defectos” en el manejo de los casos de abusos y de la consiguiente pérdida de credibilidad de la Iglesia católica.

El papa Francisco convoco a todos los obispos de la  conferencia episcopal chilena a Italia Roma tras existir un reconocimiento; cometieron “graves errores, tras los delitos cometidos”, en el caso del obispo Juan Barros, a quien las víctimas del sacerdote Fernando Karadima acusan de haber sido testigo de los abusos y no denunciarlos.

Juan Carlos Cruz, víctima de los sacerdotes pedófilos chilenos manifestó: “Esto no fue una cosa que nació de los obispos. Podría ser extremadamente bueno, al fin la iglesia toma una medida concreta, aunque nadie les cree ahora, es muy tarde. Que se vayan estos delincuentes pronto de la jerarquía católica”.

Cruz aseguró que “las palabras de los obispos me dan lo mismo. Durante años, ellos han sido los causantes del dolor de las víctimas. Ellos tienen sangre en las manos, ellos se tienen que ir de la Iglesia”. José Andrés Murillo, otra víctima más de Karadima, expresó a través de las redes sociales:

“Por dignidad, justicia y verdad: váyanse todos los obispos. Delincuentes. No supieron proteger a los más débiles, los expusieron a abusos y luego impidieron justicia. Por eso, solo merecen irse”.

Esto no debe quedar acá, esta institución no sufrirá ningún castigo social, se debe hacer justicia y determinar la culpabilidad de cada obispo y la responsabilidad de la iglesia por separado.

En Estados Unidos, miles de millones de dólares paga la iglesia a la justicia por los casos de pedofilia y además gasta miles de millones de dólares para blanquear la imagen de la iglesia podrida en los medios de comunicación por la pedofilia. Ya que la iglesia y su pedofilia cayó por investigaciones periodísticas.

No es lo mismo en Chile los únicos responsables de esto fueron los sobrevivientes de las violaciones sexuales que lucharon durante años y décadas,  para sacar esa verdad a luz ocultada por la Iglesia Católica mañosamente, cubriéndose las espaldas con el silencio.

Esta misma Iglesia que constantemente dicta cátedras de moral, la misma que se opone al aborto en sus tres causales, que dicta conferencias de ética sobre lo que se debe hacer o no el país  y a los que a los medios masivos derechistas les encanta citar ya que defienden sus intereses.

La renuncia  luego de tantos años de dolor casi no tiene importancia, a nadie le interesa ya, ¿qué remedia?.